Rincón de los Relatos
- Siempre con esa manía de llegar un poco antes a las citas amor – me toma de los hombros y me besa. Apenas pierde el control del aeropatín trata de tomar el mío.
- Me gusta verte llegar – confesé.
- Deberías aprender – me dijo deshaciendo el aparato en el aire apretando un botón.
- Bueno y a qué se debe esta cita a horas tan tempranas – nunca nos vemos a esta hora pero tenía algo importante que proponerle.
- Susan – sabía que teníamos poco tiempo – me gustaría que nos juntáramos, frente a frente – Traté de encontrar desaprobación en el rostro de Susan pero en cambio parece que la idea le fue indiferente.
- Claro amor – le dio un taconazo al suelo y emergió su aeropatín – Nos podríamos ver aquí mismo después del trabajo ¿qué te parece? – me sorprendió su rápida respuesta pero luego de reflexionar creo que fue la forma que encontró para no perder el control en esta relación.
- Perfecto – le dije. Entonces se elevó con su aeropatín y tras una dramática acrobacia desapareció. Yo también me desvanecí de inmediato.

Faltaba un minuto para las siete de la tarde. Miré al cielo como de costumbre y ahí venía Susan con su aeropatín, deslizándose en el aire con tanta seguridad y destreza como en La Virtual. Dio el giro de costumbre, aterrizó y dejó bajo sus brazos la inanimada máquina voladora.
- No deberías hacer eso – le advertí ahora que sus acrobacias podían herirle.
- ¡Vaya! Pero si lo hago todo el tiempo – respondió con lógica innegable - ¿Dónde tienes planeado llevarme? – cada vez que pregunta eso es porque ella tiene un plan.
- No lo sé, supongo tienes alguna idea – le respondí mecánicamente. Me tenía desconcertado.
Todo parecía tan normal, Susan actuaba como si estuviera en La Virtual nada cambió en su actitud o en su forma de ser y hablar. Me tomó la mano y antes de ponerme nervioso por el contacto me di cuenta que aquello también seguía idéntico. Su piel tenía la misma suavidad, sus manos los mismos pliegues. Su perfume olía igual, a una mezcla entre la suavidad frutal de la frambuesa y el penetrante y embriagador olor a motor de aeropatín.
- Hemos llegado amor – frente a nosotros el Cine Interactivo.
- Mira – indicó a la marquesina – están pasando una interactiva de carreras de aeropatín – Susan y su adicción.
- No deberías hacer eso – le advertí ahora que sus acrobacias podían herirle.
- ¡Vaya! Pero si lo hago todo el tiempo – respondió con lógica innegable - ¿Dónde tienes planeado llevarme? – cada vez que pregunta eso es porque ella tiene un plan.
- No lo sé, supongo tienes alguna idea – le respondí mecánicamente. Me tenía desconcertado.

- Hemos llegado amor – frente a nosotros el Cine Interactivo.
- Mira – indicó a la marquesina – están pasando una interactiva de carreras de aeropatín – Susan y su adicción.

- El truco está en practicar en serio – se ufanaba golpeando su tabla bajo el brazo mientras salíamos del cine.
- Tendré que aprender pero en un lugar seguro – me rendí a medias.
- Sabes – dijo tomando un tono serio mientras caminábamos enganchados del brazo – nunca antes había conocido a una pareja fuera de La Virtual –
- También es mi primera vez – le respondí sincero.
- ¿De veras? ¡qué alivio! Pensé que sólo yo estaba debutando en esto – primera vez que Susan admitía algún tipo de inseguridad.
- Yo estaba muy nervioso también aunque tu naturalidad me ayudó bastante – le agradecí y ella me respondió con un beso en la mejilla.
- ¿No es muy distinto, verdad? Digo, pensé que esto de las relaciones de pareja se sentían distintas fuera de La Virtual, no lo sé esperaba sentirlo más… - completé su frase, pensábamos lo mismo.

- Lo único que me molesta es la tabla, debería poder deshacerse también aquí – reímos divertidos con la idea y comenzamos a hacer desaparecer cosas y gente. El frío, nuestros jefes, el pago del alquiler.
- Supongo que por eso es más divertida La Virtual, allí no hay nada de esto – confesó Susan.
- Me pasaría toda la vida contigo en La Virtual, viviríamos de navegar en aeropatín y hacer carreras en el Interactivo – le dije.
- Y tendríamos varios hijos después – continuaba Susan dejando volar la imaginación – tendríamos cuatro, dos niños y dos niñas y desde chicos les enseñaríamos a andar en aeropatín –
- Viviríamos en una casa enorme frente a la playa más hermosa y todas las noches haríamos el amor ahogados en el sonido del mar –
- Iluminados con la luz de la luna, más grande que de costumbre, con las ventanas abiertas para bañarnos en aroma marino –
- ¡Cuánto nos costaría algo así! – pensé con las botas de hierro puestas.
- Imposible con nuestros patéticos salarios – rió Susan.
- Pero en La Virtual ¡bastaría con programarlo y ya! - y nos miramos locos y desesperados.
- ¡Vamos ahora! – le rogué sin poder aguantarlo y Susan agarró su tabla y se fue volando a toda velocidad mientras yo tomaba un magnético y apresuraba al chofer camino a casa.

- Desde ahora sólo veámonos acá mi amor– me susurró Susan al oído.
- No quiero otra cosa amor mío– le dije y nos quedamos dormidos. A las siete en punto la alarma automáticamente nos despertaría y desconectaría de La Virtual. Un sistema perfecto para aquellos que luego de abrir los ojos dudan en volver a la realidad.

2 comentarios:
Y pensar que me recriminabas por postear en horas de trabajo... pke este dice lunes a las 1:03 presumo pm pke no te imagino posteando en la madrugada cuando tienes que ir a trabajar digo horas de sueño perdidas, en cambio que se pierde en el trabajo?
Señor Emilio, efectivamente son las 1 am del dia lunes, de lo contrario el post saldría como publicado a las 13 horas.
Sin más que decir, saludos.
PD: Agradezco su post
Publicar un comentario