OCACIONALMENTE ALGO INTERESANTE

sábado, 28 de noviembre de 2009

Dedicando Una Canción II: Triste Final Feliz

Sección Hágalo Usted Mismo y La Vitrina Musical

Hace un par de días terminé contigo. Apenas nos dejamos de ver para siempre caminé solo por la noche, estaba despejado pero sentía caer una lluvia copiosa acompañada de un aire tan suave que invitaba a quedarse de pie tan sólo respirando. Tal alcóholico de costumbre, entre a un bar, me senté en la barra y le pedí al mesero un trago para olvidar. Aquél gordo de barba sin afeitar y delantal sin remojar me dijo "el tequila, ni te darás cuenta" me dijo y me dejó la botella entera y un vaso diminuto "hay que olvidar de a poco" respondió al ver mi rostro decepcionado al ver ese intento de jarrón licorero. Se me hizo de día y tambaleando salí del bar, el cielo volvía a despejarse pero por más que buscaba no encontraba al sol que encandilara mis ojos todavía oscurecidos. Me acordé de muchas cosas caminando a la casa, el día que nos conocimos, nuestro primer beso, nuestra primera noche juntos, ese picnic en el parque, el niño que nos preguntó si estabamos casados, tu manía por despeinarme y la mía por insistirte que uses falda en vez de pantalones. Todo eso se desmoronaba y sin embargo me hacía feliz, me hace feliz recordarlas, es como las boberías que hacía con los niños del barrio que son tan buenos recuerdos pero que nunca volverán a ocurrir. Y no por eso no son buenas memorias. Todo anda bien. (fin)

A lo mejor esta es tu historia o es muy parecida, al menos similar en un par de aspectos. Si es así y quieres comunicarle a la otra persona cómo te sientes "El Sol Nunca Regresa" de La Quinta Estación puede ser la canción que necesitas dedicar o debas escuchar. Este primer single de su segundo disco es una de las geniales del grupo, poética y nada patética, con una sensación más hacia la energía que a la melancolía, es una buena salida para tantas canciones llenas de llanto y drama innecesario y muchas veces demasiado falso.

EL SOL NO REGRESA

La Letra

Hace días perdí
en alguna cantina
la mitad de mi alma
más el quince de propina.

No es que sea el alcohol
la mejor medicina
pero ayuda a olvidar
cuando no ves la salida.

Hoy te intento contar
que todo va bien
aunque no te lo creas
aunque a estas alturas
un último esfuerzo
no valga la pena.

Hoy los buenos recuerdos
se caen por las escaleras
y tras varios tequilas
las nubes se van
pero el sol no regresa.

Sueños de habitación
de a un hotel de carretera
y unas gotas de lluvia
que guardo en esta maleta
ruedan por el colchón
de mi cama ya desierta
es la mejor solución
para el dolor de cabeza.

Hoy te intento contar
que todo va bien
aunque no te lo creas
aunque a estas alturas
un último esfuerzo
no valga la pena.

Hoy los buenos recuerdos
se caen por las escaleras
y tras varios tequilas
las nubes se van
pero el sol no regresa.

Hoy te intento contar
que todo va bien
aunque no te lo creas
aunque a estas alturas
un último esfuerzo
no valga la pena.

Hoy los buenos recuerdos
se caen por las escaleras
y tras varios tequilas
las nubes se van
pero el sol no regresa.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Angeles Genéticos

Rincón de los Relatos
Hace varias décadas, en uno de los miles laboratorios de genética, un doctor en biociencias y su joven ayudante trabajaban en una mixtura extraordinaria. Hasta ese momento podías obtenerlo casi todo a través de la ingeniería genética y la cámara Zernelli, una máquina estrambótica que permitía cualquier modificación del ADN sin importar ya haber nacido. Podías entrar a la cámara como una persona cualquiera y salir con brazos extra, ojos de colores cambiados, el triple de estatura, branquias de pez o patas de rana. Sin embargo el arreglo genético que permitiría mezclar humanos y aves seguía sin dar buenos resultados. Hombres con alas deformes o incapaces de volar, infecciones incurables en la raíz de las alas, frágil osamenta, en fin, nunca se había dado con la fórmula correcta.

El primer humano alado exitoso fue concebido en una probeta. El desconocido doctor en biociencias y su ayudante modificaron el ADN de un feto comprado a una indigente embarazada al cual hicieron envejecer aceleradamente dentro de la cámara Zarnelli. Detuvieron su desarrollo a los 12 años cuando vieron que sus alas estaban por completo desarrolladas. El secreto según ellos era que este milagro requería de más tiempo que el inmediato. Aquel primer niño alado conocido como Icaro mantuvo el vuelo por casi una hora sin problemas hasta que sus alas de súbito se le desprendieron a doscientos metros de altura y entonces cayó en picada y fue convertido en material experimental desechado.
 
Para sus propios milagros la humanidad requiere un pequeño paso en la dirección correcta. Unos diez años más tarde y los ángeles humanos podían vivir meses sin presentar dificultad alguna y parecían tan saludables como cualquier otra modificación genética. La locura comenzó. Casi la única modificación de ADN solicitada desde ese momento era ponerse alas de un ave cuya identidad original se perdió entre la vertiginosa mezcla de tubos y fluido genético.
 
La alta sociedad, pues ninguna otra podía costearse tal modificación, viajaba ahora por los aires batiendo sus alas con orgullo y dejando caer de vez en cuando una pluma al suelo para diversión de los que caminaban con los pies en el suelo. Muy pronto abandonaron la superficie por completo lo que se vio reflejado en la construcción de puertas y ventanas en altura fácilmente abatibles desde el exterior. La vida comenzaba a dividirse entre el cielo y la tierra.
 
Apodados como “los terrenos”, los habitantes de la superficie aumentaban en número y también crecía su miseria. El mundo posaba sus ojos en el cielo olvidando, queriendo olvidar, al sucio y desaliñado suelo donde abundaban las ratas, la basura y las enfermedades además de una oscuridad cada vez más persistente con “los ángeles” tapando el sol y los edificios que se convertían en enormes pilares que sostenían una estructura aun más alta para comodidad de los humanos alados.
 
Los terrenos dejaron de mirar al cielo. La mezcla de envidia y desesperanza resultó fulminante, la sociedad del suelo no miraba más alto que justo al frente y se enorgullecían de sus pieles nácar y su caminar arrastrado. Los ángeles en cambio vivían una época de auge pleno. Cada vez dedicaban menos esfuerzo a sus labores y preferían pasar el tiempo charlando, tomando el té y jugando al tenis aéreo. Reían muy a menudo y todas las noches se escuchaba de alguna fiesta de gala donde usaban trajes discretos para relucir al máximo las alas propias y admirar las otras.
 
Tan alto volaban los ángeles que desde el suelo era raro ver pasar a uno volando y los edificios se perdieron de vista, sólo se veían hileras de ostentosas columnas que kilómetros más arriba sostenían un pedestal con habitaciones lujosas y espaciosas. Los terrenos se acostumbraron a vivir dentro de las columnas que en su centro dejaban lugar suficiente para armar un hogar sin quitarle su firmeza. Las paredes de los pilares eran estupendas absorbedoras de luz lo cual daba mucho placer a los terrenos acostumbrados a ver al sol una hora al día, amantes de las penumbras, de los colores opacos.

La rutina era sencilla para el terreno medio. Levantarse temprano, ir a trabajar, almorzar a la hora del sol, ya más tarde volver a casa a estar con los hijos, ayudarles con sus tareas y responder sus preguntas inquietantes, la mayor de ellas sobre los ángeles. Claro, los niños de esa época nunca habían visto pasar a un humano con su ADN mezclado con el de un ave. Era todo un mito para ellos y para hacerse los importantes algunos juraban haber visto pasar uno a la hora del día y sus padres sólo reían y asentían sabiendo que era imposible, los ojos no alcanzan a ver tan lejos.
 
Pasaron generaciones enteras de humanos que buscaban ángeles en los cielos. Gracias a esa curiosidad los terrenos volvieron a poner sus ojos en el cielo, buscando otra vez con esperanza subir más allá de los ojos, encontrarse con el final de los enormes pilares. Algunos intentaron entonces escalar las columnas, otros construían escaleras interminables y los más sofisticados inventaban máquinas voladoras pero nadie tenía éxito. Con lógica dedujeron que se debía a su propio peso, la tierra los atraía con demasiada fuerza para impedirles dejar sus dominios. Alimentaron su anhelo en la creencia de que luego de la muerte el cuerpo dejaba su ser físico, dejaba su peso atrás para volverse humo y aromas para luego, lentamente, ascender alrededor de los pilares y llegar hasta la cima a visitar a los ángeles en sus cómodas habitaciones.
 
Fue así como la vida de los terrenos se volvió un mero trámite, la espera por la muerte que les condujera a lo más alto del firmamento para unirlos con el mito celestial. Todo ese tiempo los ángeles nunca dejaron de vivir su vida tal como siempre. Amantes de los lujos, la buena comida, las competencias de velocidad de vuelo, su vida nunca dejó de ser un pasar licencioso repleto de lujurias y comodidades inimaginables. Tan así que nunca miraban hacia abajo y al pasar las generaciones se instaló la creencia de que no había sino cielo y que los enormes pilares estaban sostenidos por esponjosas y densas nubes construidas en épocas de antaño.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Muela Que Cruje No Ha De Doler

Rincón de Los Relatos

En mi vida he estado más horas bajo las atenciones de un dentista más que de cualquier otro profesional de las ciencias médicas y les diré, no hay experiencia más digna de destacar que la extracción de una muela o exodoncia para los entendidos. La última de ellas me la hice hace unos cuantos días y la victima sería una muela superior a la derecha, destruida a causa de la ortodoncia y la adicción al azúcar.

Casi las tres de la tarde y yo iba preparado para una extracción, un proceso que después de haber pasado por frenillos, taladradas al hueso, tratamientos de conductos y la extracción de las muelas del juicio me parecía una cosa rutinaria y sencilla. Entro por la puerta transparente de la consulta y veo cómo pasa el dentista de un pasillo al box mientras se mete los guantes porque apenas me vio de lejos sabía lo que venía. Hasta ahí todo bien y fue entonces cuando el dentista dijo “¿empecemos al tiro nomás?” y luego de afirmar con mi cabeza continuó “vamos a operar entonces”. Operar. Esa simple palabra transformó todo. El box se transformó en un quirófano, el dentista en un cirujano y la extracción en una operación. Se vino el primer sobresalto.

Tendido en la camilla yo estoy acostumbrado a que los profesionales dentales hagan con mis dientes cuanta cosa se les ocurra desde usar sus curiosos espejos hasta esos taladros cuyo infernal sonido recuerda los terrores de infancia. Estoy acostumbrado sobretodo a ver todo eso, a observar antes la forma de las pinzas que van a juguetear en mis muelas pero esta vez la auxiliar me tapó el rostro con un paño verde, clásico de un pabellón, que tenía un espacio libre justo para la boca. Eso me asustó de verdad. Mil veces prefiero ver a la aguja de la anestesia acercarse con ímpetu a mis encías antes que recibirla de golpe.

Tres pinchazos y empecé a sentir el líquido adormecedor recorriendo la autopista nerviosa apurándose por avisar a los transeúntes que durante las siguientes dos horas aquel sector estaría bloqueado. De inmediato el destinta comenzó su trabajo y cuando sabes que te picanea la encia con un gancho metálico y filoso y no te provoca dolor viene el primer respiro. Bendita, bendita anestesia. Raspaba, picaba, dedos, pinzas, succión de saliva, algodones, es un caos total mientras te sorprendes de mantener la boca abierta a pesar de la invasión. La punta de la lengua se seca, una manguera cuelga de un lado de tu boca, sientes la sangre colgando de la lengua para no caer a la garganta. Pero de alguna manera estaba distraído, pensando en escribir esta misma historia supongo.

Viene el momento de la extracción. No es que el dentista me avise pero el que esté jalando el pedazo de hueso con una pinza te lo advierte. Ese es el peor momento de todos, no duele en lo absoluto y lo aseguro ante notario. Lo incomodo, lo angustiante, es la violencia con que el dentista practica este proceso. Con una mano afirma mi cabeza y con la otra tira de la pinza con toda su fuerza y no es en una dirección, comienza a girar y mover la pinza de lado a lado probando suerte con diferentes ángulos y entonces oyes a tu muela crujir en un grito de auxilio y desesperanza. Lo sabe, esta a punto de perder sus raíces y se resiste al punto de preferir que la desgarren a pedazos antes que la saquen de un solo jalón.

Cuando eso termina te sientes cansado. “Necesito sacar una radiografía para ver que no queda nada” la auxiliar me lleva a una sala de rayos y mientras vamos por un pasillo voy cabizbajo, rendido, me dio la sensación de ir de vuelta a mi celda. Me dejé caer pesado sobre una silla mientras esa mujer me disparaba radiación al sector previamente ultrajado. Verificado el buen estado del proceso volví a la camilla.

Seguía un procedimiento donde tenían que rellenar el hueco dejado por el diente con alguna sustancia para una finalidad que no vale la pena contar. Terminado eso ambos, el dentista y su auxiliar, se pusieron a observar el trabajo hecho. “¡Excelente!” celebró el dentista. “Quedó muy bien, súper bueno” decía ella “¿a ver?” le pedía. El dentista hurgó con su espejo y una varilla con un gancho en cada extremo y decían “¿Ve?” “interesante ¡a ver! ¡a ver!” se me antojaron excitados y contagiado pensaba “¡eso! ¡eso! ¡sigan, vamos!”.

Unos cuantos puntos para cerrar y un algodón para masticar y mantener pegado al ahora ya sector "desmuelado" y operación terminada. Al fin con la boca cerrada y de pie. Acompañé al dentista entonces al escritorio de la ausente secretaria y me dijo “ahí están los detalles” me pasó una boleta y sin más remedio saqué la chequera y le extendí uno cruzado y a su nombre. Le entrego el cheque y entonces me llevo la mano a la cara, de repente sentí un puntazo en la zona operada aunque no duró más que dos segundos.

martes, 17 de noviembre de 2009

Riámonos De Nustros Candidatos

Línea de Aparatos y Artefactos

Ya con la campaña política en su marcha plena no sólo aparece la publicidad regular, afiches, radio, televisión, donde se muestran ya sea al candidato y un mensaje feliz y de buen devenir o un tipo hablando de los problemas que el candidato le solucionará. También aparecen parodias y burlas que nos hacen recordar que la política puede ser divertida. Acá van algunos videos para demostrar este punto.

Jackass Presidencial



Jackass Presidencial 2


Frei y El Gato del Teclado


Piñera y Los Difamadores


Frei y Los Difamadores


Narco Enriquez, Duro Por Chile