OCACIONALMENTE ALGO INTERESANTE

domingo, 24 de agosto de 2008

Celeste, La Observadora Prejuiciosa

El Rincón de los Relatos

Nota Importante: Un día llegó mi prima a la casa, se veía algo desesperada. "Nico", me dijo, "necesito tu ayuda urgente". Siempre que ella me pide ayuda es para redactarle algún trabajo generalmente que involucre opiniones propias. "Es que tu escribes súper bien" me alaga buscando un favor a cambio. Es así como hasta trabajos de nutrición he terminado realizando casi en solitario. Este día eso si llegó con un desafío más interesante "tengo que escribir como una historia donde yo observo algo en la gente" fue la escueta explicación. Me senté frente al computador y en un chispaso se me vino a la mente "Celeste, La Observadora Prejuiciosa". Debo decir que no solamente a ella le fue bien con mi historia pues más tarde se convertiría en mi primera historia en ser publicada en un medio escrito. Lo vale, aunque haya sido en la revista de mi facultad (Sigan este link a su edición en línea)

CELESTE Y LA PAREJA DISPAREJA

Cierto día paseaba sola por un parque cerca de mi casa y en eso divisé dos niñas sentadas en una banca. Me llamaron la atención por lo distintas que se veían la una y la otra. La que parecía mayor debía tener unos 25, de pelo forzadamente negro, largo y muy liso le venía muy bien con su ropa al estilo gótico, sus labios pintados de rojo y sombra negra en sus ojos. La otra debía de tener alrededor de los 18, con el pelo teñido de rojo muy llamativo y esa clásica moda estilo “chica animé” con polera estampada de dibujos japoneses y mochila llena de chapitas en su estilo. La sorpresa de ver un par de amigas tan distintas me llevó a tratar de “investigar algo más sobre ellas”.

Así pasé frente a ellas lentamente a ver si alcanzaba a captar algo de su conversación, parecía que hablaban sobre un carrete o algo parecido. Me senté cerca de ellas y saqué un libro para así disimular que estudiaba mientras trataba de observarlas, captar sus gestos o alguna señal que me dijera que hacían juntas aquellas dos.

De pronto capté lo primero que me pareció extraño: la mayor (la chica gótica) le tomó la mano a la otra y la miró con algo más que un gesto amistoso diría yo. Por supuesto la menor (la chica animé) le correspondió con una mirada de cariño inconfundible, era exactamente la misma mirada con que mis amigas miran a sus pololos o con la que una esposa le regala a su marido. ¡¡Ahora si que estaba “metida”!! Me quedé, morbosamente, esperando algún gesto más revelador aunque a esa altura ya me quedaba clara la relación que estaba observando. Cuando le contara a las chiquillas… ¡¡Se van a morir!!

Pensando en eso estaba cuando ambas de pusieron de pie, se despidieron de abrazo y beso en la mejilla y se dirigieron hacia direcciones apuestas, una de ellas venía hacia donde yo estaba (la chica gótica) y súbitamente se detiene delante de mi, se da la vuelta y le grita a la otra chica: ¡¡ Oye, acuérdate de comprar el regalo, ya sabes, por el aniversario de los papás!!


CELESTE Y EL "LOLO" DEL PARADERO


Un Martes como cualquier otro estaba yo estaba esperando la micro en el paradero que queda justo al frente de la facultad. Nunca pasa nada realmente extraño o emocionante allí, pero ese día si paso algo. Un chico de unos 20 años estaba parado y afirmado en una de los postes de la garita, cuando lo vi lo primero que pensé fue “es hermoso”. Su pelo corto y bien peinado, esa barbita como de 15 días pero bien cuidada, esbelto, alto y lo mejor, sus ojos azules. ¡Aaaaahh!... un sueño, mucho más rico que el pololo de la Fran. Con rabia me dije a mi misma: “si tan solo fuera tan valiente para llegar y hablarle”.

Ahí lo empecé a observar con más atención. Llevaba un largo delantal blanco lo que aumentó mis ilusiones pues pensé: “debe ser de la facultad, ¡quizás un médico!”. Como estaba de lado veía que sostenía algo con el brazo que me ocultaba, seguramente su bolso o, quien sabe, un maletín de médico pues después de todo no estaba segura de su edad.

En eso llega la micro que me servía para ir a casa “¡que se suba en la misma por favor, que se suba en la misma!” oré encomendándome a cuanto santo conocía. Cuando la micro se detuvo observé con alegría que el también se subiría. “qué suerte que viene media vacía así voy a tratar de sentarme con él” noté alegre. Me apuré para subir antes que él y elegí un asiento al azar esperando que al mirarlo a los ojos se sentara a mi lado, cuando por fin lo veo de frente.

“¡Uuuuuy!” fue todo lo que pude balbucear cuando entendí porqué se subió a la misma micro que yo, porqué llevaba ese delantal blanco y largo, cuando vi lo que cargaba en sus manos. Sus palabras me llegaron a provocar “dolor de guata”: “¡Manicito, a gamba el manicito! ¡¿Quién se va a llevarse el manicito?!”

1 comentario:

Emilio dijo...

Yo que tú no me enorgulleceria de salir publicao en la revista de la facultad, tay loco ni lo contaria, o sea pa cachar el nivel de la revista es que nuestras fotos estuvieron saliendo ahi continuamente en forma de publicidad para la universidad... x_x
Bueno en todo caso el cuento del manicero nunk me gustó, no se pke... me cae mal celeste xD. prefiero los cuentos de sofia virgo ... ai lov sofia.
Fiat et luxem