Rincón de los Relatos
Nota: Ojo con las instrucciones (entre paréntesis) de lectura, ayudará a seguir
mejor esta historia.
No
existe mejor razón para querer huir de un lugar donde tienes tu vida hecha, casi
perfecta. Dejar a la que creí el amor de mi vida y vivir en la misma ciudad es
insoportable y humillante al mismo tiempo. Me inventé mil excusas para
justificar el escape: buscar nuevos horizontes, mejor trabajo, es que hay más
oportunidades, es que ya no me gusta vivir tanto acá. Al final siempre fue la
misma razón, huir de Ara.
En
ciudad Valle, a unos cien kilómetros de ella, me instalé en un pequeño
departamento mientras sobrevivía cumpliendo turnos de noche y fines de semana
en el hospital, esos que nadie quiere hacer. En realidad no vale la pena
alargar la historia porque el descenlace es igual, lo único certero es que no puedo dejar de pensar en Ara ni
encontrando un trabajo diurno más estable ni saliendo casi todas las noches a beber
con mis amigos. Llego a mi departamento y me pongo a ver el horizonte nocturno
y ojalá estuvieses aquí mirando conmigo, Valle es hermosa de noche,
encantadora. Tal vez estés mirando la noche desde tu departamento también.
Admito me ha sido imposible mi primer objetivo, no me queda más que seguir
buscando, en otra ciudad, en otra cultura, otro trabajo y por supuesto un poco
más lejos de ti.
(Si en
este punto crees está la solución salta al Párrafo Final. De lo contrario, continúa)
Por
recomendación de un colega me vine a Bienestar, un pueblo de menos de ciencuenta mil
personas ya dentro de las fronteras de un país diferente. Prometedor nombre y
con lo barato de las rentas puedo vivir en un departamento bastante grande y a
pasos del único hospital del lugar. El aroma rural se deja sentir donde sea, la
falta del constante ruido de motor extraña al principio y la lentitud con que
todo funciona es para llamar a vivir en total paz. Una torpeza, una decisión
tan tonta. Ara, Ara mía nada queda en un lugar como este salvo dedicarse a
pensar y no hay nada que quiera, que pueda pensar aparte de ti. Sueño todavía con la
posibilidad de volver a verte, como lo hacíamos todos los días, besarnos,
abrazarnos, saber que nunca nos vamos a separar. Otra vez mis maletas armadas y
mi carta de renuncia y la despedida de mis amigos en nuestro bar favorito.
(Si en
este punto crees está la solución salta al Párrafo Final. De lo contrario, continúa)
El
vuelo duró quince largas horas. Inexplicable si se toma en cuenta… bueno qué
importa. El alivio de ver carteles anunciado avatares importantes en otro
idioma me habla ahora de un mundo totalmente distinto donde el solo hecho de
sobrevivir me mantendrá ocupado todos los días. La ciudad es enorme, gigante,
hacia los lados y hacia arriba y las calles atestadas en estrés y el tiempo que
avanza muy veloz. Combinado eso con mi empleo en la sala de urgencias, la
mezcla perfecta del olvido. Con un curso express pude aprender rápido el
idioma y tuve la suerte de quedar solo a unos cuarenta minutos de distancia
entre el trabajo y mi casa, todo huele a una vida de lo más normal.
Disfrutarías este lugar Ara, a la larga lo harías a pesar que siempre dijimos
viviríamos lejos de las grandes capitales, frente a la playa de donde vivíamos. ¿Mejor me voy no te parece? o seguiré creyendo que vives esta aventura junto a mi.
(Si en
este punto crees está la solución salta al Párrafo Final. De lo contrario, continúa)
Increíble
que este viaje haya durado tanto como el de mi mudanza anterior y sin embargo
en poco más de quince horas la nave aterriza en Marte y yo dispuesto con toda la
energía del terrícola novato a vivir bajo las cúpulas del mundo rojo. Ni siquiera
sé qué tan lejos estoy aunque de una cosa estoy muy seguro esta vez y es que Ara,
no desapareces de mi mente. Creo que ni siquiera pensamos en venir a Marte y
debimos hacerlo. Es hermoso en su estilo tan diferente. La ciudad tiene una
arquitectura extraterrestre, literal y figurativamente hablando. No, no hay
remedio y debe ser porque cuando anochece en el cielo se ilumina esa pequeña
ampolleta celeste donde sé estás tú en algún lugar, tal vez mirando esa
estrella roja que no es estrella, pensando que como yo siempre fui un hombre de
Marte nuestra relación nunca fue en realidad para siempre. Me iré donde ya no
puedas verme, ni yo a ti.
Párrafo Final
Estaba esperando
la partida de mi viaje en la estación con mi pasaje en la mano ansioso por
emprender un nuevo escape. De improviso escucho que alguien se sienta a mi
lado y me dice:
-Bonito
lugar, he estado ahí ya- me dice con una sonrisa mientras indica con su dedo mi
pasaje.
-Vanesa
por cierto- se presentó y al decirle mi nombre dijo –yo también voy en el mismo
viaje- señaló y su voracidad por encontrar conversación me contagió
rápidamente.
-Queda
un buen rato eso sí- acoté y como si esperara esa respuesta me propuso de
inmediato.
-Invítame
a un café y a cambio te cuento de ese lugar al que vamos- ofreció muerta de
risa y acepté encantado.
Quedé
entusiasmado con su descripción de mi nuevo hogar y para no cortar conversación
nos las arreglamos para irnos sentados juntos en el viaje. No paramos de contarnos cosas durante todo el trayecto y pronto nos vimos en la estación de destino compartiendo un taxi,
intercambiando teléfonos y prometiendo vernos otra vez, para un café o tal vez
una copa de helado de esas gigantes para compartir.
FIN
(Si
este final no te convence te propongo continuar leyendo. Si no, mejor te
detienes)
Párrafo Final Alternativo
Con
tanto trabajo y mi empeño por dedicar tiempo a cuanta cosa se me iba ocurriendo
con tal de olvidar a Ara que al final no volví a ver a Vanesa y nuestra
relación se quedó en los pasillos de las estaciones y la última vez en vernos
fue en ese último taxi compartido.
¿Hace
cuánto atrás fue eso? Cinco, quizás seis ciudades atrás, dos, quizás tres
planetas atrás. Ara te extraño tanto que ya no sé dónde estoy, a miles de años
luz en uno de esos planetas exteriores tan lejanos donde recién nacen las
ciudades tratando dominar los enormes mundos habitados por poblaciones pequeñas
y emprendedoras. No me costó nada siendo médico arrendar mi propia nave espacial
para trasladarme rápidamente de mundo extraño a mundo extraño, seguro de cada
vez alejarme más de ti.
Ahora
navegando por el espacio hace rato he abandonado toda cordura. Lejos del último
enclave humano, lejos como no te imaginas, como miles de millones de viajes de
la Tierra a Marte pero no tanto como para olvidarte. Ara, tu rostro aparece en
todas las combinaciones de estrellas y la única solución es dejar de verlas ir
más allá del fin del universo y recorrer para siempre la negrura eterna.
Y aquí
estoy rodeado por el espacio vacío, la nave va a toda velocidad pero no hay cómo avanzar hacia delante una vez atrapado en medio de la nada.
No debí dejarte seguir conmigo todo este tiempo Ara.
No debí dejarte seguir conmigo todo este tiempo Ara.
FIN
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