Rincón de los Relatos
Nosotros no nos merecemos esto Alxe, hemos luchado por preservar la paz hasta nuestro último aliento y estamos a punto de sucumbir ante la arcaica maquinaria enemiga. No, no digas eso ni si quiera lo pienses, los destruiríamos con un solo aliento de energía se transformarían en polvo estelar sin vida.
Zixr pobres ilusiones emanan de tus sentimientos ¿no lo ves? ni con tormentas de luz y radiación podrías hacerlos desaparecer, mucho menos regresarlos a su estado inicial. No, su espíritu trasciende incluso nuestras leyes. Sé lo que pasa por tu mente, estamos condenados, sus misiles encontrarán nuestro calor y nos reventarán y ni siquiera polvo seremos, volveremos a la nada misma de nuestros días previos.
Me niego a creerlo pero sin embargo… sin embargo no puedo, es evidente, racional, lógico, la guerra los hace valientes, la enemistad los vuelve inteligentes, la intolerancia llena su alma y relucen invencibles incluso ante nosotros. Alxe, tengo miedo, terror a que ellos sean los gobernantes del universo.
Sin embargo deben serlo es su derecho por haber descubierto el secreto de la vida, por habernos encontrado. ¿Puedes sentirlo? vienen presurosos en sus naves metálicas al rojo vivo, milenios de rencores acumulados terminarán este día. Zixr, no creo sea esto el fin, es más bien una nueva forma de entender las estrellas, verlas y ya no temer, el tiempo de mirar al cielo de rodillas llega a su fin.

Pero prefieren esto lo sabes y yo también y vienen a destruirnos, sus últimos remordimientos y luego podrán destruirse en paz sin sentir miedo a terminar pagando culpas en el centro de una estrella.

Alxe, tengo miedo, de que duela.
Ambos seres cesaron su deambular por el universo, se miraron uno al otro.
-Capitán, contacto en radar-
-Perfecto, diez minutos para alcance de tiro, atentos todos, preparen armas-
Qué sonido más aterrador Zixr. Es el preludio más horrible.
-Misiles énergos listos capitán-
-A mi marca, cinco-
¿Acaso es mi corazón el que tiembla asustado?
-cuatro-
¿Crees que… iremos al cielo?
-tres-
Nos dieron la vida eterna y ahora nos la quitan, no parece que el cielo sea nuestro destino final.
-dos-
Hicimos mal Alxe, quisimos controlar su ímpetu solo con estirar la mano sobre sus cabezas subyugadas.
-uno-
Amén.

¿Dónde estamos? ¿Zixr eres tú?
Sí, soy yo Alxe, sólo yo.
Es cierto, no hay nada más acá, creo que “no estamos”.
Mira eso. Es el universo. Se ve tan pequeño pero es muy claro, se siente débil pero nítido.
Ahora podemos ver el comienzo de su final, sin nosotros los hombres comenzarán una carnicería sin control, sin pecados, almas libres de paz.
Las naves estáticas esperaban comandos para continuar su marcha. Atónitos, libres, los dos escuadrones de la flota “At-hea” giraron sus timones y quedaron mirándose de frente con los dedos en el gatillo. Pero no había fuerza en el universo para hacerles presionar el botón, ni Zixr, ni Alxe, ya ninguno existía.
¿Ves eso?
Éramos nosotros.